Aliento

Levantarme ahora de cama se contemplaría, en el futuro, como mi mayor derrota. Nunca he sentido la necesidad de matar nada, de hacer daño a ser vivo alguno, pero empiezo a plantearme mi propia muerte. No en el sentido físico, sino en el simbólico. Dejar de ser lo que yo mismo siento que soy, lo que los demás creen que soy. Lo cierto es que este proceso de suicidio y resurección ya he intentado experimentarlo en diversas ocasiones. Nunca lo conseguí.

Me enfrento ahora a un problema mayor, sin embargo. Un personaje necesita algo, está buscando algo que ha perdido y, en una fracción de segundo, en el sonido de un trueno, lo ha vislumbrado en la lejanía. Da igual lo que es. Puede ser su tierra natal o un vellocino de oro. La única persona que tiene acceso a este caliz reconstituyente es otro personaje. Y hete aquí mi problemática: no puedo crear a este personaje. ¿Cómo hacerlo? ¿Construir un ser que de acceso a este protagonista, a este otro yo que he encontrado necesario recrear en otro plano de la existencia, tiene alguna lógica?

Sería terrible, por mis principios, llegar hasta algo así. Crear un esqueleto, introducir los órganos, rodearlo de músculos y piel, insuflarle vida, propelarlo al mundo. Y entonces crear su conscienca, y la consciencia que no tiene presente, darle una vida, un contexto en el mundo, hacerlo habitable de sueños, pasiones, ilusiones. Y lujurias, rencores, rabias, traumas. Nadie habita en el vacío.

Además, como colofón, concebirlo como guardián del objeto deseado, ese objeto que da sentido al mundo de mi protagonista. Sin él, estaría perdida. Estaría señalando, entonces, que cualquier posibilidad de cambio, de mejora, está dentro de uno mismo. Que uno es un infinito, es todas las cosas, tiene al alcance lo que se proponga. Siento que eso es una falacia. Solo sirve para engatusar a aquellos cuya esperanza se ha visto emponzoñada con promesas y juramentos.

Con esta sensación lucho a diario. Soy incapaz de moverme porque ello exigiría un conocimiento detallado, hasta la última celula, de los mecanismos en mi cuerpo que lo hacen posible. Cómo funciona el sistema linfático, el sanguíneo, qué tendón está conectado con qué muscúlo. No puedo dar vida si soy del todo ignorante de mi propia existencia, de mi propio lugar en el mundo y las circunstancias y efectos que esto tiene.

 

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